viernes, 21 de agosto de 2009


No recuerdo bien si llovía o no ese día por la "cuidad de la furia", lo único que sabía es que tenía en mis bolsillos unas llaves, mi pen-drive "sony walkman" a media bateria y algunas monedas para comprar algo para comer (el hambre me mataba) y después creo que pretendía perderme en el sueño recorfortante de esa tarde de invierno.

Cuando somos atrapados por la monotonía entendemos que la vida se vuelve "común y corriente" lo entiendo como comer pan con mantequilla de lunes a domingo, creo que en ese momento mi vida estaba así pero, cuando uno menos lo espera siempre sucede algo... ¿el justo?

Realmente no recuerdo que viví ese día pero creo que fue un lapsus de momentos en que la monotonía tomaba su sombrero y salia por la puerta en dirección desconocida dejandome sin entender ¿por qué la vida hace estas cosas?. Si me ponía a buscar alguna expliacación quizás me iba a volver loco y iba a terminar llegando a Huertos Familiares preguntándome lo mismo (solo tenía que caminar hasta el Pre-Unic de Ahumada).

Sigo sin recordar el porque esta urbe es así conmigo, sintiéndome tan frágil ante semejante momento que no sabía como abordar, gritaba que la monotonía volviera para seguir comiendo pan con mantequilla pero, no quería volver... se había olvidado de mi.

Y nuevamente frente a lo incierto... a unas calcetas chilotas, una chaqueta entre verde claro y amarilla, un hombre que cantaba a Dios, a un carro bomba de la 7ª de Santiago que se dirigía a un llamado y a un joven con un pen-drive cruzando la calle.

- ¿Monotonía volviste? -

- ¡cresta! tu no eres quien espero... -

- Parece que ya no volverás -

¡Recordé algo! que "el bizarre" tiene plasmada una mirada y una sonrisa... ya entendí...

¡Low Battery!

Mejor me vuelo al depto... y cargaré el pen-drive... no tengo hambre.